La oficina ya no es un lugar. Es una decisión estratégica.
Francisco Vázquez, Presidente de 3g office, abrió el encuentro con una mirada global sobre el momento que vive el workplace. Su planteo fue directo: durante décadas diseñamos oficinas para maximizar ocupación y eficiencia. Filas de puestos de trabajo, open spaces infinitos, obsesión por los metros cuadrados. Ese modelo ya no existe.
Hoy la pregunta no es cuántos días hay que ir a la oficina. La pregunta es ¿para qué merece la pena ir? Y esa pregunta cambia absolutamente todo: el diseño, la gestión, la cultura y el modelo inmobiliario.
Los datos que confirmaron lo que todos intuían
Ryan Anderson, VP de Global Research & Planning de MillerKnoll, presentó los resultados de una investigación global que dejó una conclusión contundente: la razón número uno por la que tanto ejecutivos como no-ejecutivos van a la oficina es colaborar. No concentrarse. No cumplir. Colaborar.
Y trajo un concepto que resonó en toda la sala: esas conexiones informales entre personas de distintos equipos que solo ocurren en la presencialidad y que son, paradójicamente, las que más impulsan la innovación y la cultura organizacional.

"La oficina del futuro no se diseña para que la gente trabaje. Se diseña para que la gente se relacione."
Cuanto más digital se vuelve el trabajo — y con la irrupción de la IA esto se acelera — más valor adquiere la interacción humana presencial. La IA automatizará tareas. Pero la conexión, la cultura y la creatividad colectiva siguen siendo profundamente humanas.
El panel que no tuvo manual de respuestas
Moderado por Marcos Villanueva, nuestro CEO, el panel reunió a cuatro voces con miradas distintas pero una misma conclusión de fondo.
Javier Cures (Executive Director Talent, R/GA), Juan Manuel Martín (People Director, KPMG Argentina) y Matias Castillo (Design & Construction Sr Manager, Mercado Libre) debatieron sobre algo que pocas empresas se animan a decir en voz alta: nadie tiene todas las respuestas. Todos están probando, ajustando y volviendo a empezar.
Marcos abrió con una idea que marcó el tono:
"La flexibilidad es un derecho adquirido. Pero la flexibilidad sola no alcanza. Cuando se cruza con bienestar y propósito, es cuando realmente transforma la forma de trabajar."
Javier Cures fue contundente sobre lo que hay que repensar. Para que la oficina tenga valor real, hay tres capas que toda organización necesita revisar:
Objetivos — saber para qué vamos antes de decidir dónde. Liderazgo — generar confianza con los equipos desde un rol que también cambió. Cultura — qué hacemos y cómo lo hacemos.
"Dejar de pensar en una silla. Pensar en qué queremos lograr."
Y sobre el rol de la tecnología:
"La IA vino para quedarse. La IA tiene que darle más tiempo al equipo."
El caso que lo resumió todo: Globant
La sesión de caso de éxito, moderada por Rodrigo Alborja de 3g office, mostró cómo Globant entiende el workplace de una forma que pocas empresas aplican con tanta claridad.
Sus oficinas no son simplemente espacios físicos. Son espacios de manifestación cultural. No las diseñan para obligar a la gente a volver. Las diseñan para seducirla.
"La presencialidad aumentará cuando le demos más contenidos a los espacios."
La receta, en tres palabras: contenedor, contenido, comunidad.
La conclusión que nos llevamos todos
Muchas oficinas actuales siguen diseñadas para un mundo que ya no existe. Sobran workstations. Sobran open spaces gigantes. Y faltan espacios sociales, flexibles, experienciales y humanos.
Antes, las empresas organizaban offsites fuera de la oficina para construir equipo y transmitir cultura. Hoy, esas son exactamente las funciones que debe asumir el propio espacio corporativo. La oficina se está convirtiendo en una especie de offsite permanente.
"El modelo es flexible. No hay vuelta atrás."
El futuro del workplace no va de imponer presencialidad. Va de crear lugares donde realmente merezca la pena estar.
El WDC Buenos Aires 2026 fue organizado por Waves In Movement, 3g office y Globant, con el apoyo de IFMA, MillerKnoll, Milliken y PropTech Latam.



