
Quiénes llegan a Open House
Open House Buenos Aires es un festival de arquitectura que, una vez al año, abre gratis edificios que normalmente están cerrados al público. Llegó a la ciudad en 2013 de la mano de la ONG CoHabitar Urbano y desde entonces recibió a más de 200.000 visitantes, acompañados por miles de voluntarios.
El público es tan variado como la ciudad. Estudiantes de arquitectura que toman notas, familias que salen a pasear, fotógrafos que buscan un ángulo distinto, vecinos que pasan todos los días por la puerta y por fin pueden entrar. Casi no hace falta inscribirse: se llega, se espera el turno y se recorre en grupo, de la mano de los voluntarios.
En la edición 2026, el festival abrió más de 150 espacios. Dos de ellos fueron edificios que gerenciamos en Waves.
DOME Business Plaza y LOOP Caseros
DOME, desarrollado por ADN, está sobre Avenida del Libertador, en la esquina con Olazábal. Se reconoce por su esquina curva de vidrio y por la terraza del piso 9, con vista al río.
LOOP Caseros, desarrollado por Grupo Tueroc, está en Parque Patricios. Su fachada de marcos profundos le da un ritmo propio, y de noche se ilumina piso por piso sobre la avenida.
Son dos edificios distintos, pero quienes los visitaron encontraron lo mismo en los dos: espacios listos para recibirlos.
Preparados para el encuentro
Recibir grupos de visitantes durante todo un fin de semana no se improvisa. Hay que coordinar los accesos y la seguridad, ordenar la circulación, tener los ascensores funcionando, el clima a punto y los espacios limpios entre un grupo y otro. Y hay que trabajar junto a los voluntarios para que cada recorrido fluya.
Nada de eso es nuevo para estos edificios. Es lo mismo que pasa de lunes a viernes, cuando llegan las personas que trabajan ahí. La operación que sostiene el día a día es la que permitió que, durante Open House, DOME y LOOP fueran un punto de encuentro.
Lo que se ve y lo que no
Los visitantes se llevaron fotos de las fachadas, de las vistas, de los espacios comunes. Lo que no aparece en las fotos es el trabajo que hay detrás: un equipo que prepara el edificio antes de abrir y lo deja en orden al cerrar.
Ese trabajo es el que hacemos todos los días, y abrir las puertas en Open House es también una forma de mostrarlo. Por eso volvemos a participar cada año.
Gracias a todas las personas que se acercaron a recorrerlos, a los voluntarios de Open House y a ADN y Grupo Tueroc.
Porque un edificio bien operado no se nota, se siente.





